Que a los seres humanos nos gustan las fiestas, es de sobra evidente. En todos y cada uno de los pueblos de nuestro planeta, se celebran varias fiestas anuales, algunas, como las fallas valencianas o las de moros y cristianos de algunas localidades de esta comunidad, con un verdadero despliegue de gfastuosidad, de recursos, de gasto económico en definitiva, que contrasta con la pobreza de algunos lugares de nuestro querido planeta azul.
Y lo verdaderamente chocante de todo esto, no es solo el mencionado contraste, si no, la actitud de la mayoría de personas que gustan y asisten a estas fiestas, en ocasiones, con ¿verdadera devoción?.
Hace unos días, comentaba con una persona, no de las más incultasde nuestra sociedad, creo yo, pues es una asistente social, una de las muchas funcionarias que actualmente podemos ver en nuestros ayuntamientos, o consellerías, y tratando el tema de las fiestas de fallas: ... pero si solo es un trozo de madera al que han dado forma de cara femenina, y no demasiado linda, debajo del manto, no hay nada, decía yo, refiriéndome a la la imagen de la virgen que se venera en Valencia, y os arrodillais ante ella, le habláis, lloráis y haceis si lo miras bien, toda clase de barbaridades y estupideces ante un simple palo, pues aunque no quieras, esta es la realidad.
Sí, sabemos que tyodo esto es mentira, me contestaba ella, pero es la tradición, lo que nos han enseñado...
Bueno, como para quedarse a cuadros.
Y este es el mundo que tenemos; los gobiernos, no solo consienten todas estas tonterías, como por ejemplo, el gobierno español, que se dice aconfesional y no solo favorece a la iglesia católica, si no que fomenta además de forma descarada todas estas fiestas, toda esta parafernalia y toda esta mentira. En tanto, la gente está distraída, y aunque está sufriendo las consecuencias de todas las crisis mundiales, económica, gripe A, etc. y todo lo que los gobiernos quieren mandarnos. Aunque todo esto, ya hace tiempo que estaba escrito, y no me refiero ni a las profecías bíblicas ni a las de nostradamus, por citar algunas.
Hace ya 10 años ahora, en Febrero del 2000, un joven escritor, Jonathan Rabb, publicaba una para mi, preciosa novela, en la que podemos llegar a comprender todo lo que viene ocurriendo en el mundo desde hace muchos años. En "EL SEÑOR DEL CAOS"", QUE ES LA CITADA NOVELA, se entabla una encarnizada lucha entre varias facciones, para conseguior un manuscrito, "el manuscrito de Einseireich", que el autor incluye al final de la obra, y que titula "Sobre la Supremacía", del cual voy a extractar algunos párrafos, por si acaso a tí, querido lector, pueden aclararte algo e incluso inspirarte.
Veamos, en la página VII del citado manuscrito, podemos leer: "El poder no busca a quuienes esperan amansarlo. El poder lo consevan quienes reconocen sus contradicciones y saben convertir esas contradicciones en dominación".
En la página XIV, podemos leer: A la gente se le debe consentir que dé rienda suelta a sus caprichos a sus pasiones, a sus arbitrarios anhelos dentro de los límites de la estabilidad social. Pero nunca deben tener conciencia de los muros que los rodean. Es tarea del Gobierno y la educación, mantener ese delicado equilibrio.
Más adelante, explica, que hay que provocar algún "caos" en ciertos momentos, (como hemos tenido hace poco y aún sufrimos ahora) el caos sanitario con la famosa ya, Gripe A, el caos económico, y explica los caminos para provocar estos caos, así como el caos político, etc.
Y ya para terminar, veamos como concluye en la pçágina XLVI: A quienes aún cuestionan la utilidad de las tres esferas, a los que no vean porqué el caos es esencial para crear un Gobierno estable y nieguen la necesidad de expandirse por medio de la agresión y la maquinación, mis conclusiones les parecerán utópicas. En verdad, el Gobierno que propugno solo es posible si las tres esferas obran de consuno en perfecta armonía. Entonces, y solo entonces, la verdadera supremacía producirá un Gobierno que en la superficie dará la impresión de que cede a los caprichos de los deseos de los hombres sin renunciar ni un ápice a su autoridad. República, tiranía, democracia: estos nombres no significan nada salvo por el solaz que brindan a los corazones y los espíritus de los hombres.
Y bien, esto es tan solo una pequeña muestra de lo mucho que en esta para mi, preciosa obra, se puede degustar.
No obtengo comisión alguna por recomendarla, de ello puedes estar segur; te doy mi palabra, pero creo mi amig@, que en los tiempos que nos ha tocado vivir, no está de más, que nos informemos y conozcamos alguna de estas cosas, para ver si así, tomando conciencia todos del estado de las cosas, podemos lograr que vayan cambiando un poco.
Un afectuoso abrazo de un amigo:
Pedro Holgado
